La manipulación genética de los alimentos supone un riesgo para nuestra salud. La ciencia tiene un conocimiento extremadamente limitado sobre los efectos a largo plazo de la liberación de estos organismos en el medioambiente y en la dieta de las personas.
Debido a la presión de los consumidores, los supermercados de algunos países han abandonado los alimentos modificados genéticamente de sus estanterías y muchas empresas productoras de alimentos han eliminado los ingredientes transgénicos de sus productos. Además, algunos productores líderes en carne de cerdo y pollo se han comprometido a no alimentar los animales con piensos transgénicos.
Es imperativo proteger a la ciudadanía de los peligros de los OMG (Organismos Modificados Genéticamente). Sin embargo, en muchos países hay fábricas y compañías que se niegan a informar al público acerca de la presencia de OMG en sus productos.
Tenemos derecho a elegir. Las autoridades, en aplicación de las normas internacionales, deben obligar a que se proporcione en el etiquetado la información necesaria para una toma de decisiones adecuada en la elección de los productos agrarios y ganaderos.
fuente: http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/Transgenicos/En-nuestros-platos/
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