jueves, 22 de septiembre de 2011

La mesa esta puesta... ¿O no?

La manipulación genética de los alimentos supone un riesgo para nuestra salud. La ciencia tiene un conocimiento extremadamente limitado sobre los efectos a largo plazo de la liberación de estos organismos en el medioambiente y en la dieta de las personas.

Sin embargo, sin que en la mayor parte de los casos seamos informados de ello, los derivados de los OMG acaban frecuentemente en nuestros platos, bien a través de ingredientes derivados de transgénicos (por ejemplo, lecitinas de soja, harinas de maíz, almidones, aceites y grasas, proteína de soja, o ingredientes derivados de la colza), bien a través de los animales que consumimos, los cuales han sido alimentados con transgénicos. Además, productos frescos como la papaya transgénica estén disponibles en el mercado de ciertos países. Es posible que en un futuro próximo se autorice el arroz transgénico.

Debido a la presión de los consumidores, los supermercados de algunos países han abandonado los alimentos modificados genéticamente de sus estanterías y muchas empresas productoras de alimentos han eliminado los ingredientes transgénicos de sus productos. Además, algunos productores líderes en carne de cerdo y pollo se han comprometido a no alimentar los animales con piensos transgénicos.

Es imperativo proteger a la ciudadanía de los peligros de los OMG (Organismos Modificados Genéticamente). Sin embargo, en muchos países hay fábricas y compañías que se niegan a informar al público acerca de la presencia de OMG en sus productos.

Tenemos derecho a elegir. Las autoridades, en aplicación de las normas internacionales, deben obligar a que se proporcione en el etiquetado la información necesaria para una toma de decisiones adecuada en la elección de los productos agrarios y ganaderos.

fuente: http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/Transgenicos/En-nuestros-platos/

No hay comentarios:

Publicar un comentario